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lunes, 30 de marzo de 2026

 

HISTORIA DE UNA TRAGEDIA: CINCO MUERTES EN LA CALLES DE CÁDIZ.

En medio del fortísmo temporal sufrido últimamente en Cádiz, recibo un vídeo en el que una personas sin hogar, y en la calle, mientras llueve a mares y la borrasca hacer caer sin remisión sus tremendos efectos sobre la capital gaditana, se queja de que no tiene donde refugiarse. La pregunta me surge de inmediato: ¿Es posible que tan calamitosa situación se siga dando en Cádiz, después de que la ciudad haya batido el record de cuatro personas sin hogar fallecidas en el corto espacio de 22 días? Mientras realizo este trabajo de documentación, recibo el día 19 de febrero la triste noticia del fallecimiento de un quinta persona sin hogar; por tanto, la pregunta anterior puede modificarse diciendo cómo es posible que cinco personas hayan muerto en la calle en 46 días? Un medio enfatizaba ante esta “insoportable” situación: “Una estadística negra que arroja una media de una muerte cada diez días”.

¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Cádiz no haya tenido previsto un albergue en condiciones a la vista del brutal cambio del tiempo en nuestras latitudes?

Me sigo preguntando por qué el equipo de gobierno municipal prepara con tanto mimo y esmero, y con varios meses de antelación, los actos e iluminación de las calles en Navidad y carnavales, el itInerario, logística y medios materiales de Semana Santa, cabalgatas de Reyes y Carnaval, celebración de “Fenicios” y “Romanos”, además de otros eventos; y, en cambio, se improvisa, se actúa a "trompicones", se anuncian medidas que luego no se cumplen o se realizan a medias, en todo lo que supone la atención a las personas sin hogar: albergues, comedores, localización de cada persona, atención personalizada e información a los afectados y afectadas de los centros de acogida, sobre todo en sistuaciones extremas de viento, lluvia, frio y calor. Da la impresión de que nuestras autoridades no han aprendido o interiorizado que las personas son los primero y, especialmente, quienes sufren esta lacra en las calles de nuestra ciudad. Me atrevería a decir más: donde hay sufrimiento colectivo, no deberían tener preferencia vistosas actividades que satisfacen a la población, y que, además, son rentables en futuras elecciones políticas.

LOS DATOS:

Creo conveniente reseñar los datos que apoyan mis afirmaciones, más allá de toda intención de demagogia.

La prensa publicaba el 6 de enero el fallecimiento de Manuel, conocido como el “Worry”, en los bajos del edificio “Vistahermosa”, esquina de la avenida principal con Marconi. También se le veía frecuentar la calle Sirenas. Este deambular por la zona le había hecho muy popular y conocido por los vecinos y vecinas, incluso, charlaban con él y le daban consejos para que se cobijara en algún lugar cubierto a fin de evitar el embate del tiempo.

El 8 del mismo mes, los medios de hacían eco de la muerte Miguel, de 78 años, el segundo fallecimiento, “en las últimas cuarenta y ocho horas”. Su cuerpo apareció en el cruce de las calles Santo Cristo y Manzanares.

La borrasca “Francis” hacia estragos en Cádiz y provincia, acompañada de bajas temperaturas, siendo el temporal de muy malas consecuencias para las personas sin hogar.

Juan Manuel, de 58 años, fue la tercera persona sin hogar, fallecida en la calle. Al parecer, había rechazado en varias ocasiones la ayuda de los Servicios Sociales.

Jorge M.B., de 54 años, fue la cuarta persona fallecida, de cuya muerte se hizo eco la prensa el 28 de enero. El día anterior, martes, se sintió muy mal y pasó la noche en el centro “Fermín Salvochea”. Murió en la mañana del miércoles en el centro citado. No utilizaba los servicios sociales de la capital, pues alternaba sus estancias en Cádiz con visitas a su pueblo natal, en la sierra.

Una quinta persona sin hogar Juan B., de 68 años, falleció el día 19 de febrero, en un garaje en la intersección de la Alameda y la calle Zorrilla. Un amigo de Juan avisó a la policía al comprobar que este no respondía y parecía muerto. Avisado el Centro de Coordinación Operativa (Cecopal), certificó la muerte de Juan B., siendo inútil cualquier intento de reanimación o traslado en ambulancia medicalizada.

La noticia fue recibida con dolor e indignación por las asociaciones dedicadas a proteger y /o denunciar los fallecimientos de las personas que mueren en la calle.

LAS REACCIONES DE LAS ASOCIACIONES Y DEL AYUNTAMIENTO:

APDHA calificó de “emergencia humanitaria” las cuatro muertes de personas sin hogar en veintitrés días, afirmando que “la calle mata”.

En diferentes comunicados y en actos convocados en los lugares donde aparecieron los cuerpos de las personas fallecidas, esta asociación manifestó su alarma e indignación por el “terrible goteo de muertes”, demandando enérgicamente al equipo de gobierno actuaciones urgentes para prevenir los fallecimientos en la calle, y lo acusó de no tener voluntad política en dar soluciones al grave problema y gastar los recursos en “eventos innecesarios”.

APDHA no ahorró calificativos al equipo municipal gaditano, tachando de “vergüenza absoluta” lo que estaba pasando. “Cada muerte evitable es la sentencia dictada por la negligencia cruel”. Afirmaba, además, que la pobreza es una herencia aplastante y trampa mortal”. Exigía el empleo de “todos los recursos” municipales necesarios para una eficaz “prevención”, ya que “erradicar el sinhogarismo es una obligación”.

Como medios necesarios, la asociación por los Derechos Humanos exigía al alcalde de la ciudad que se abriese inmediatamente un centro de baja exigencia las veinticuatro horas de los 365 días del año, y que pusiera en funcionamiento un equipo de calle, especializado en salud mental. También la ampliación a dos de los equipos de calle, uno en el casco histórico de Cádiz y el otro en Extramuros; la implantación de comedores públicos con horario ininterrumpido, la creación de un centro de baja exigencia, y que diera impulso real al programa “Primero vivienda”.

APDHA anunció, además, que iba a seguir convocando actos de protesta, recuerdo y visibilización de las víctimas; de hecho, conjuntamente con la Marea de Pensionistas, convocó una concentración para recordar a Juan B, denunciar su muerte, lamentar “que sigan muriendo personas en la calle” y que “se retiren ya los protocolos de la vergüenza, con los que “el Ayuntamiento maltrata a las personas sin hogar”. Recordó , además, la Asociación por los Derechos Humanos, que esta causa debe considerarse prioritaria en la actuación de las instituciones y, más concretamente, del Ayuntamiento.

Por su parte, los pensionistas se unieron a la convocatoria con el lema: “¡Por la defensa de la totalidad del escudo social y las pensiones públicas! Y contaron con el apoyo de la Confluencia Sindical, CGT, CTM, Plataforma de trabajadores del Metal, CNT, sindicato de inquilinos, asociaciones cívicas, mareas, etc. Destacaban también en su comunicado conjunto reivindicaciones muy relacionadas con la precariedad y la pobreza.

Despertares” es otra asociación, con dedicación especial a la atención personalizada de las personas sin hogar en la calle, a la distribución de alimentos, ropa, y otros enseres, presentación de propuestas al Ayuntamiento y denuncia en los medios y en redes. Todos los años ofrece una comida de Navidad, el día 25 de diciembre, a las PSH, contando con la colaboración de benefactores, personas y colectivos. Ha denunciado también que el Ayuntamiento no le ha concedido un local - como sí ha ocurrido con otras asociaciones- para poder realizar su labor social con las personas que viven en la calle, no en balde se denominan también Asociación Albergue Hogar, además de “Despertares”. En la prensa del 11 de marzo, su presidente declaraba que el alcalde y su equipo de gobierno castigaban a la asociación porque esta no guardaba silencio y porque “decían lo que pasaba en las calles”.

Con frecuencia ha presentado vídeos en los que las protagonistas son personas sin hogar- una de ellas es la que me movió a escribir esta historia trágica- documentándome debidamente en los medios, redes, asociaciones y en mis asistencias a los actos en memoria de las víctimas. Los afectados se quejan de que no pueden utilizar las duchas de la playa para su aseo personal, como sí podían disponer de ellas durante el mandato de José María González “kIchi”. Por medio de vídeos recibidos y vistos en Facebook y Youtoube, Despertares denunciaba la presencia en determinados lugares urbanos de personas refugiadas de la lluvia y el viento, o dormidas, mientras, delante de ellos, el público asistía como espectador a actos, religiosos o festivos. Sus denuncias por las muertes de cinco personas en la calle han sido continuas en las Redes Social.

Esta asociación ha cargado contra la clase política sin excepción ideológica y, principalmente, contra el concejal de Servicios Sociales, después de los cinco fallecimientos en las calles de Cádiz. Considera que al concejal le viene grande el cargo; es incompetente, por tanto, para estar al frente de la concejalía. Denuncia Despertares que el concejal “dejó sin comer caliente a las personas sin hogar el sábado, domingo y lunes festivo de carnavales por mantener los comedores sociales cerrados...” En consecuencia, pide su dimisión.

El colectivo “Nadie sin Hogar”, según noticia de los medios informativos del 25 de febrero de 2026, denunció que el personal del Centro Fermín Salvochea, en el que falleció una persona sin hogar el 28 enero, tras sentirse mal en la calle, no tuvo en cuenta las peticiones de ayuda de los testigos, que veían muy mal a esta persona, y la dejaron en una tumbona para que “durmiera la mona”.

Nadie sin Hogar” presentó en su momento una denuncia en el Juzgado de Guardia, de acuerdo con el testimonio de dos personas que pidieron reiteradamente la asistencia de los servicios médicos para atender a Juan M.B., como así se llamaba la persona fallecida. Este Movimiento pide en su denuncia la determinación de responsabilidades penales por una negligencia de absoluta gravedad del personal del centro.

Despertares y Nadie sin Hogar denunciaron también la situación en que quedaron las personas “sin techo ni hogar” durante los carnavales, pues durante las fiestas se suspendieron las comidas y se redujeron los tiempos de estancia en el centro “Fermín Salvochea”;todo lo contrario de lo que dijo el alcalde, tras el cuarto fallecimiento en enero, que se “iban a tomar medidas” y que el “centro iba a estar abierto las veinticuatro horas del día”, con la atención médica necesaria.

Las declaraciones del Movimiento “Nadie sin hogar” fueron muy claras: “Llega el Carnaval y se cierran los comedores, reducen los horarios de refugio, y muchas personas se quedan si poder comer ni resguardarse del frío. No entendemos cómo puede repetirse una situación así, después de tantas promesas”. “Cuando mueren las personas se ponen las pilas, y, cuando, pasa el tiempo, el Ayuntamiento se relaja”.

Se denunció también la insuficiencia horaria de acogida, ya que las personas tenían que salir del centro cuatro horas del día, dos por la mañana y dos por la tarde, con lluvia, frío y sin rumbo en la calle, intentando resguardarse de las inclemencias del tiempo en espacios de la ciudad.

Despertares destacaba en sus denuncias la “repetición de las insuficiencias cada año”. Pedía que en el Carnaval funcionasen los servicios básicos con normalidad, porque, durante estos días, no tienen nada para comer, si se cierran los comedores”.

Todos los colectivos aquí mencionados aseguraban, ante la insoportable situación de las personas de la calle, que seguirían con sus denuncias, ya que “no podían permanecer callados ante el sufrimiento de la gente”.

Muy pronto, a partir del 9 de enero, las asociaciones no se conformaron con denunciar, sino que presentaron sus propuestas al Ayuntamiento:

La APDHA demandó, entre otros recursos, refugios climáticos para proteger a las PSH de los rigores del frío, del calor y de las lluvias.

Despertares venía también haciendo propuestas de edificios vacíos que se podrían acondicionar para estancias prolongadas, en zonas de escasa población para evitar molestias. En general, todas las asociaciones pedían techo digno, las 24 horas del día, pues consideraban que la ampliación de camas de veinte a ochenta, se consideraban insuficiente, teniendo en cuenta, que en esos momentos, había en Cádiz 118 personas durmiendo en la calle. Pedían también comedores públicos con servicio permanente

APDHA Y Despertares reclamaban más equipos de calle, mañana y tarde, para atención directa de las personas afectadas.

APDHA exigía también al Ayuntamiento la constitución de equipos de salud mental en la calle, con trato cercano, y la primeras viviendas para “facilitar la transición” de la calle a una vida bajo techo, más organizada, “en plazos cortos y con acompañamiento”.

Finalmente, el Grupo Cristiano de Reflexión-Acción se unía también en un comunicado a las reivindicaciones anteriores, reclamando al Ayuntamiento “activar todos los recursos municipales disponibles”, y manifestaba su “pesar por la falta de colaboración del obispado de Cádiz. Le pedía, además. “la cesión de inmuebles para uso social y dos iglesias, una en el caso antiguo y otra en Extramuros, para cobijo de estas personas”.



DECLARACIONES DEL ALCALDE Y EQUIPO DE GOBIERNO ANTE LA CRISIS PLANTEADA.

Ante las muertes de personas en la calle y las críticas de las asociaciones, el alcalde de Cádiz, Bruno García, declaró a los medios el 8 de enero, que esas muertes de personas sin hogar era de las peores noticias que se podían tener.

Puso de relieve el trabajo que venía realizando el Ayuntamiento ampliando el número de camas y mejorando los servicios.

Dijo también literalmente. “ Estamos en el último momento para reabrir el albergue”, que se encontraba en obras por el mal estado de sus instalaciones. Informó de la pernocta de veinte personas en el edifico municipal de la calle Setenil de la Bodegas, más las veintidós que acoge el albergue de Caballeros Hospitalarios y otras veinte en una pensión con acuerdo del Ayuntamiento. El alcalde anunció que tenía el proyecto de ampliar el número de camas a ochenta, si bien consideraba que el incremento era insuficiente, y añadió que: “ cuando lleguemos a ochenta, iremos a por las ciento veinte”.

Reconoció en estas declaraciones al medio que el Ayuntamiento anterior había licitado un servicio de asistencia en la calle por la mañana y por la tarde, ya que , hasta ese momento, solo funcionaba un turno por la mañana; y que incorporaría un servicio de atención psicológica.

Finalmente, manifestó que el Ayuntamiento tenía obligaciones en este problema, pero que creía que estaba cumpliendo y que iría creciendo en asistencia.

El 23 de enero, el alcalde declara a los medios que se está prestando ayuda y afirma que “hay gente que trata de confundir”.

Respecto al albergue dice que no está operativo por obras, y que la asistencia la está cubriendo el personal del albergue en el centro de Setenil de las Bodegas y Caballeros Hospitalarios. Asegura la inminente apertura del nuevo albergue, que es un proyecto en la calle Soledad, y la consolidación del servicio en la calle Setenil.

Personas que suelen asistir a las concentraciones en homenaje a los fallecidos han denunciado en varias ocasiones las malas condiciones higiénicas de la pensión donde son alojados algunas PSH. El mismo alcalde no ha tenido más remedio que reconocer que la pensión no reúne las condiciones necesarias de alojamiento.

Otras de las críticas que recibiría el Ayuntamiento fue la falta de limpieza de los espacios ocupados por las personas sin hogar; a cuyas críticas respondió el alcalde con que había oficializado un protocolo de limpieza en espacios públicos, añadiendo mecanismos de control. La polémica estuvo servida cuando afirmó que el control había sido propuesto por APDHA, asegurando la coordinación con Medio Ambiente ( parques y jardines) , Servicios Sociales (equipo de calle) y policía local.

La respuesta de APDHA al alcalde no se hizo esperar, negando haber propuesto ningún protocolo de actuación en este sentido. Es más consideraba que no debía existir ningún protocolo, y que la limpieza de parques y jardines debía hacerse con periodicidad razonable y sin intervención de la policía local. Por este motivo, acusaba al gobierno municipal de “una capacidad alarmante para el engaño y la manipulación, y esto es extremadamente grave”.

APDHA reclamaba al Ayuntamiento trato digno como corresponde a las personas sin hogar; que se pusieran “en marcha los proyectos como alternativas reales”, y que se depurasen todas las responsabilidades-técnicas y públicas por los tratos inhumanos aplicados a estas personas durante el último año y medio.

A continuación de las declaraciones de APDHA, el gobierno municipal cambió la versión del origen del protocolo, calificándolo de distinto al del anterior equipo del gobierno, y afirmando que” mucho menos fuera lesivo para las personas sin hogar”.

Tras la polémica, el alcalde Bruno García dijo que reforzaría la protección de las PSH, “compatibilizando la observancia de la limpieza y la salubridad de los espacios públicos”.

Finalmente, el albergue municipal de Cádiz, sito en la plaza Macías Rete abrió sus puertas el 3 de marzo, tras una reforma integral, después de haber estado cerrado aproximadamente un año y medio. El centro de acogida ha quedado totalmente remozado en sus instalaciones y condiciones de habitabilidad.

A MODO DE CONCLUSIÓN.

Poco puedo decir tras las claras y contundentes argumentaciones y denuncias de las asociaciones con relación a tan grave problema, como son las repetidas muertes de personas sin hogar en la calle. Sí advierto y repito lo que dice al principio de este informe: que el equipo de gobierno improvisa, actúa a “trompicones” y no prevé con suficiente antelación todo lo que supone una atención completa e estas personas; y, sin embargo, prepara meses antes eventos, actos públicos y festivos con mimo y esmero, cuidando hasta los mínimos detalles. Decía asimismo que nuestros políticos con funciones de gobierno no han aprendido la lección, ni ahora ni antes. Lo que es grave, si tenemos en cuenta, de acuerdo con su dignidad, que las personas son lo primero.

Creo, por otra parte, que las soluciones no pueden surgir tras un tira y afloja entre los responsables municipales, las asociaciones y los sectores ciudadanos que las respaldan. Hace falta un diálogo sincero, transparencia y lealtad por parte del alcalde y su equipo de gobierno. Que estén , además, dispuestos a utilizar los recursos necesarios, mediante una programación adecuada, elaborada con varios meses de antelación.

Pienso que la Mesa de las PSH ha de tener más capacidad decisoria porque quienes la componen son personas y asociaciones a pie de calle de los problemas. Las propuestas que surjan deberán cumplirse rigurosamente, para lo cual se ejercerá la lícita y necesaria fiscalización de las actuaciones.

Considero también muy importante la complementariedad y leal colaboración entre las asociaciones, aportando cada una sus esfuerzos, basados en sus propios objetivos y espacios específicos de actuación.

Que se siga con la noble pretensión de salvar de la calle al mayor número de personas, mejorando los cuidados, la atención personalizada, promoción económica y social, adaptación progresiva de la convivencia en pisos supervisados o viviendas tuteladas e instalaciones y camas suficientes, que protejan a las personas sin techo de las inclemencias del tiempo.

Finalmente, pienso que si se dan estas condiciones y, otras que se me pueden haber pasado por alto, se podrán establecer planes y protocolos de obligado cumplimiento.

FUENTES:

La Voz del Sur”

Noticias “Telecinco”

La SER

Blog de Juan Cejudo

Diario de Cádiz”

Cádiz Directo”

La COPE”

ABC”

Facebook

Youtube

En Cádiz, a 17 de marzo de 2026.

Paco González.







jueves, 29 de enero de 2026

¿HA ROTO TRUMP EL ORDEN INTERNACIONAL AL INVADIR DE VENEZUELA?

 

 ¿HA ROTO TRUMP EL ORDEN INTERNACIONAL AL INVADIR VENEZUELA?

  Sales  de tus "cuarteles de invierno", echas un vistazo al mundo  y te quedas totalmente impresionado de que estén ocurriendo algunos acontecimientos que sorprenden vivamente. Creíamos  que los tiempos de impunidad de los EEUU, o, al menos, la ocultación de sus maniobras geoestratégicas  podrían desaparecer para bien de la legalidad internacional ante las malísimas experiencias del imperialismo estadounidense.

Allí donde EEUU ha clavado sus zarpas ha salido trasquilado, dejando una cadena de tragedias en sus retiradas, materializadas en víctimas, destrucción de instituciones, cataclismos económicos y divisiones internas en los países intervenidos.  Tenemos numerosos ejemplos de ello: intervenciones en Cuba (1898), República Dominicana (1916 y 1965),  Corea (1950-1953), Vietnam (1960-1970), Nicaragua, Haití, Panamá (1989), Afganistán (2001-2021), Libia (2011), Iraq (20023), Somalia, Bosnia y una larga lista de maniobras políticas como en  Pakistán y Yemen.

En la mayoría de estas invasiones e intervenciones, con la justificación de defender la democracia y combatir  el terrorismo, se perseguían  intereses ideológicos, económicos y  geoestratégicos  para establecer sus influencias en determinados países y zonas del mundo.

 En el comienzo de su estrategia contra Venezuela, Trump, secundado por su Gobierno, envió la Marina  a bombardear  y hundir lanchas y barcos venezolanos, en aguas internacionales, frente a las costas venezolanas, matando a sus tripulantes por la acusación no probada de transportar droga a los EEUU. Incautó, además, millones de galones de petróleo venezolano.

A continuación de estos ataques  para justificar su plan de  acoso, se produjo el asalto a  Venezuela, una jugada maestra, maquinada hace meses por Trump con el asesoramiento de la C.I.A.  Trump y su Gobierno se han saltado olímpicamente todas las normas de buena vecindad y las leyes protectoras de la soberanía de los Estados. En la operación fueron asesinadas cien personas, que protegían al presidente Maduro, al que secuestraron junto con su esposa, trasladándolos a EEUU para ser juzgados por la falsa acusación  de estar  el matrimonio involucrado en operaciones de tráfico de drogas; aunque , la ONU y la Unión Europea han  confirmado que Venezuela "esta lejos de ser un narcopaís".

Sin embargo, los detractores de la actuación  de Trump en este asunto, le acusan, con razón, de mirar a otro lado en el caso de Ecuador, país por el que pasa el de setenta por ciento del tráfico de drogas, al utilizar los traficantes su infraestructura portuaria; pero el mandatario estadounidense no quiere incomodar a Daniel Noboa, rival de Correa, administrador y empresario, político ecuatoriano-estadounidense y presidente del Ecuador.

Lo que le interesa a Trump es el petróleo venezolano; no es ningún secreto, él mismo la dicho. Se sabe que Venezuela es la primera  reserva petrolera mundial por delante de Arabia Saudita e Irán., por tanto, es una fruta muy apetecible. Claramente le ha dicho a la presidenta encargada venezolana que negocien con Estados Unidos  y le irá bien, pues, de acuerdo, con la CIA, al gigante americano no le conviene cambiar un gobernante por otro, como ha hecho en otros países, con los malos resultados conocidos. Ni Corina Machado ni Edmundo González pueden asegurar, a juicio de Trump y de la misma C.I.A. la estabilidad política, social y comercial de Venezuela que EE.UU., necesita para su negocio del petróleo.

Sorprende que la mayor parte de los países europeos hayan guardado silencio o manifestado tibiamente  su oposición  a la violación de soberanía de un país, el secuestro de  su presidente, los asesinatos cometidos en Caracas, en las lanchas y barcos venezolanos, asesinando impunemente a sus tripulaciones, y el robo de la carga de los petroleros incautados.

 Cuando se perpetraron estos ataques, la pregunta de algunos en la calle era  que quién es Trump para convertirse en pirata o justiciero del mar. ¿Y qué reservas o miedo tienen los dirigentes europeos para hacerle frente políticamente?"

Mientras, Maduro y su esposa siguen en EE.UU., víctima de un secuestro, sin que se sepa si  van a ser juzgado definitivamente, y si hay la posibilidad que él y su mujer puedan volver a su país. Parece que Trump ha quitado a Maduro de la escena política porque se opone a sus maniobras, y, bajo amenazas, está utilizando para sus planes a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, mujer, inteligente, preparada y pragmática. Ella sabe  que el presidente norteamericano es imprevisible, de carácter sanguíneo y que cambia rápidamente de opinión, porque  se mueve con cierta espontaneidad. La presidenta tiene  claro que Venezuela, su gobierno y ella misma  pueden correr la suerte de Maduro, que tampoco está seguro en su secuestro; o bien,  ser barridos en revueltas callejeras provocadas por la C.I.A.


A la altura de este análisis, me pregunto que habría pasado si Maduro hubiese  comunicado los resultados de las últimas elecciones en su país. De haber ganado, habría reforzado su legitimidad. De  haber perdido, estaría hoy en la oposición vigilando los movimientos de la derecha en el poder, proclive a vender el petróleo a EE.UU-, sacando sus beneficios, y habría podido movilizar pacíficamente al pueblo venezolano para protestar  por los posibles abusos de la gobernanza extrema y conservadora, proclive a propiciar  el enriquecimiento de las élites políticas y económicas venezolanas y de los magnates norteamericanos con aspiraciones  de apropiarse de la riqueza ajena.

De todas maneras, para quienes  no reconocen  la legitimidad de Maduro como presidente, la derecha, la extrema  derecha y parte de la izquierda, hay una objeción que hacerles: el Gobierno de los EE.UU.,  ha secuestrado a dos ciudadanos venezolanos. La autoría es de una nación extranjera, cuya acción es ilegal, porque trasgrede gravemente la soberanía de un estado y los derechos e integridad de  las personas secuestradas.

Este cúmulo de despropósitos refuerza  el  peligroso camino abierto por Israel en Palestina, Rusia en Ucrania, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos en Sudán en Yemen, etc., porque las leyes que permiten el  débil equilibrio internacional han sido sucesivamente ignoradas y ese necesario equilibrio para la paz y entendimiento entre los Estados está roto.

Termino recordando las palabras del gran filósofo Enmanuel Kant en su obra "Sobre la paz perpetua"(1795):

"Ningún Estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y gobierno de otro".(Artículo 5)

sábado, 16 de agosto de 2025

ME PREGUNTAN: ¿POR QUÉ ES DELITO ODIAR?

 ME PREGUNTAN:    ¿POR QUÉ ES DELITO ODIAR?


Quienes me hacen esta pregunta son personas mayores, de cultura superior y formadas en la moral tradicional. Son ateos, no practicantes,  nacional-católicos, de ideología de derecha o de extrema derecha. Algunos Justifican las manifestaciones de odio y otros se muestran indiferentes ante las numerosas expresiones incendiarias contra el diferente o personas de ideologías opuestas, principalmente activadas por individuos de las ideologías citadas anteriormente; aunque, en menor medida, estos ataques y amenazas verbales se dan también en algunos sectores minoritarios de la izquierda, principalmente en foros de las Redes sociales. 

Para muestra un botón: leemos y escuchamos barbaridades como: " Moro de mierda, te vamos a echar de nuestra tierra"; "rojo, te vamos a matar"; "puta feminista" o el insulto de "hija de puta", de un periodista ultra a una parlamentaria de Bildu. No puedo olvidar las imágenes de Torre Pacheco, localidad murciana afectada por la invasión agresiva  de  exaltados de extrema derecha, que decían ir a la "caza del moro", u otros escenarios donde los inmigrantes son tratados con menos delicadeza que a los animales. En las fiestas patronales de Huesca, desde la multitud, se oyeron gritos insultando al presidente del Gobierno e interrumpiendo la lectura del pregón de la concejala de fiestas. Un consejero del Gobierno de Aragón, del PP, pidió a la concejala que suspendiera durante unos minutos la lectura  para que se escucharan los insultos al presidente.

 La situación está llegando a tal límite que ACO-Asociación contra el Odio-, formada por diez asociaciones, viene denunciando ante los tribunales de Justicia “las acciones de la internacional reaccionaria del odio y la desinformación, y su financiación”, entre ellas, varios casos de difusión “de manera masiva de contenidos que incitan al odio y la persecución de un colectivo por motivo discriminatorio (origen nacional o racial)”. Algunos sujetos, bajo perfiles falsos, difunden bulos en las Redes como la acusación a un varón magrebí de lanzar agua sobre un paso de Semana Santa, siendo el autor un ciudadano español, o la agresión a otro emigrante que fue grabada. El mismo Santiago Abascal ha sido denunciado por ACO ante el Tribunal Supremo por mensajes de “discriminación, odio, hostilidad y violencia contra migrantes”.

Toda esta retahíla de malos ejemplos, basados en insultos, amenazas y violencia llegan a  oídos de nuestros menores, adolescentes y jóvenes, y se convierten en destinatarios susceptibles de imitar tales expresiones y comportamientos, poniendo en entredicho la labor educativa de los docentes que han de enseñar a sus alumnos y alumnas el respeto debido a las personas y a aquellos ciudadanos y ciudadanas  que nos representan en las instituciones. Es posible que nuestros menores se pregunten por el respeto que se merecen unos energúmenos vociferantes, carentes de toda educación cívica. Ardua tarea tienen mis colegas en ejercicio para inculcar a sus alumnos y alumnas el respeto que toda persona merece por el hecho de serlo, aunque su comportamiento parezca demostrar lo contrario. Quizás, el docente-maestro o maestra; profesor o profesora- debería echar mano de la filosofía de Max Scheler: “El amor nos permite ver el valor más pleno del Otro, mientras que el odio nos ciega aún más hacia su valor”(Sich Belinden, en “¿Qué dice la filosofía sobre el odio?”). De esta manera, la escuela y sus departamentos de psicología y orientación podrían suavizar o eliminar  la animosidad, la ira y la hostilidad hacia las personas y colectivos, realizando una labor preventiva o curativa contra el odio, según los historiales familiares y de sus entornos del alumnado

No puedo dejar de reseñar tampoco la polarización que este comportamiento provoca  entre la ciudadanía y la clase política, enrareciendo la convivencia y la vida política y social. Determinados partidos- PP y VOX- utilizan las agresiones verbales machaconamente, desvalorando al oponente  por la “fuerza y persistencia” de sus ataques. 

Por todos estos hechos, nefastos e impropios de una sociedad que se considera civilizada, me parecen poco pertinentes  las preguntas que, de vez en cuando, me hacen algunos de mis conocidos, con diversas formulaciones, acerca de si el odio es un delito. Sin embargo, no por no estar justificada la pregunta, deja de ser inquietante: a los jóvenes que expresan su odio con palabras o lo manifiestan con sus actos, les importa un bledo la falta de ética o moralidad de sus expresiones y comportamientos; en cambio, resulta sorprendente que los mayores, educados en la moral tradicional católica, para la que odiar a una persona era y es pecado mortal, maquillen sus preguntas con argumentos como: ¿Por qué me tienen que gustar los negros? ¿los árabes? ¿los gitanos?  El gusto o desagrado respecto a la personas y las cosas es libre- me dicen. Les respondo: -Cierto. Pero una cosa es no gustarte una persona o un colectivo, porque no entiendes o te desagradan sus costumbres, su cultura o sus creencias, y otra es odiar. Les aclaro que no se puede confundir el desagrado con el odio, o mimetizar ambos sentimientos, como pretenden algunos de mis interlocutores.

Con el fin de argumentar mi distinción entre esta incomodidad ante determinadas personas y el odio, les recuerdo la definición que la RAE hace de esta última palabra: "Antipatía y aversión hacia algo o alguien cuyo mal se desea". Precisamente en esas últimas palabras "cuyo mal se desea" está el "quid" de la cuestión: en el momento que deseamos el mal de una persona o de un colectivo, e incluso lo propiciamos - de palabras o de obras- estamos ante un acto de odio y se puede considerar delito. Además, hemos de tener en cuenta  que el odio desvalora a las personas y colectivos por motivos infundados: la raza, la cultura, la religión, la pobreza o la ideología; es decir, por aspectos inherentes a la naturaleza humana o a la sociedad de origen, que los sujetos no pueden cambiar o les es muy dífícil deshacerse de ellos. Resulta, pues un contrasentido, incluso un acto demencial sentir aversión al otro, simplemente por su identidad. 

Otra cuestión no menos importante son los motivos de ese "desagrado o incomodidad", que pueden ser poco éticos, por intolerantes, debidos a la aporofobia, el racismo, la xenofobia o la feminofobia. Cuando damos rienda suelta a estas actitudes o sentimientos tan nocivos, podemos desencadenar en nuestro espíritu la indignación al otro, insultos, e incluso, en los más exaltados, la violencia. Por esta razón, hemos de tener muy en cuenta cuáles son los mecanismos internos de nuestra mente, que pueden llevarnos al odio, materializado en palabras o en hechos.

Al hilo de lo anterior, es conveniente saber que la psicología bucea en el por qué del odio y encuentra traumas, abusos, situaciones de injusticia y miedos que pueden favorecer el desarrollo de un sentimiento tan nocivo. Sobre estas capas profundas de la personalidad, la dinámica social mezcla sus valores y contravalores, conformando el carácter y la conducta  de los individuos; aunque es cierto que no todo el mundo reacciona igual ante las mismos hábitos familiares y los estímulos externos originados en el medio social, pues hay casos de individuos que han tenido una infancia feliz y desahogada y que, sin embargo, caen en la tela de araña de organizaciones sociales y políticas de ideología de extrema derecha.

Como conclusión, podemos decir que la familia, la escuela, con su carga pedagógica y psicológica, la ética, también en la política, y los valores han de ser las bases de una sociedad sana y vacunada contra el odio en todas sus manifestaciones. Para ello es necesario que nuestro menores y jóvenes adquieran un pensamiento crítico e independiente, respetuoso con los datos que nos aporta la realidad y la ciencia, debidamente fundamentado, además. en las ciencias humanas, sociales y en la axiología, ciencia de los valores.

Francisco. J. González. 


lunes, 14 de julio de 2025

ES TREMENDO LO QUE ESTÁ PASANDO EN GAZA.

 

 No escribo nada nuevo si digo que  "es tremendo lo que está pasando en Gaza": no hay un día que no recibamos  terribles noticias sobre los ataques inmisericordes del ejército israelí y los continuos bombardeos  sobre esa tierra mártir.

Nos estremece ver a niños  y adultos ensangrentados, envueltos en sábanas y llevados a toda prisa a lo que queda de las infraestructuras medico- sanitarias. Cuando se escriben estas líneas, el ejército de Israel ha reconocido haber atacado concentraciones de personas que se disponían  a recoger alimentos.

Todo está destruido en la franja de Gaza: hospitales, colegios, edificios particulares e institucionales y mezquitas. Israel no ha respetado nada, asesinando a la población civil: niños y niñas, ancianos adultos, periodistas médicos, sanitarios, personal de servicios asistenciales y miembros de ONG, entre otros grupos de personas. El balance es catastrófico: 58.000 personas asesinadas hasta ahora.

No es el "caballo de Atila", sino la bota cruel de los soldados israelíes, henchidos de odio, azuzados por las soflamas indignas de Netanyahu y sus ministros, los que aplastan y trituran la población palestina, a la vez que otra acción  más lenta, pero no menos cruel lleva a cabo  la soldadesca israelí asesinando a personas inocentes, con el fin  de ir ganando terreno en esa zona de Palestina, en una operación cuyo objetivo inmediato es aumentar el número de colonos, hasta apoderarse  de la mayor parte de la Cisjordania,  reduciendo progresivamente el ámbito de influencia y el territorio de dirección de la Autoridad Nacional Palestina.

Como en la Alemania nazi, Netanyahu y su camarilla han venido haciendo una campaña de desprestigio de los ciudadanos y ciudadanas palestinos, intentando reducirlos  a animales. Noventa y dos años antes, Adolf  Hitler accedía al poder en Alemania, como canciller, y, meses después, comenzaban las persecuciones de las SA, impulsadas también por las soflamas de este líder demoniaco, que animaba a perseguir como perros a los judíos, acusándolos de los males reales o supuestos de  Alemania.

¿Se habrán preguntado alguna vez  Netanyahu  y sus seguidores , desde que comenzó su infernal acometida contra los gazatíes, que los están destruyendo con la misma insidia, sangre fría e inmoralidad que el dictador nazi? Es posible que acallen su conciencia justificándose en la creencia de que su pueblo es el elegido por Dios, pero no nos engañemos, esta  actitud es fruto de la  mezcla de una débil y aparente creencia religiosa y aceptación de la teología oficial judía que privilegia al pueblo de Israel. De forma parecida construyó Hitler su pensamiento político: su pueblo, Alemania, había sido humillada en la primera guerra mundial y había que reparar tal humillación buscando un chivo expiatorio, el pueblo judío, expropiado de sus bienes y perseguido hasta el exterminio. La pretendida supremacía germánica era el motor de tal canallada.

Por su parte, Netanyahu quiere extender los límites del territorio de su país, a costa de la desaparición del pueblo palestino, negándole el derecho a la vida y a su soberanía como nación.

Estamos, pues, ante un genocidio en toda regla, favorecido por el apoyo militar y político de los dos últimos presidentes, Joe Biden y Donald Trump, aunque hubo precedentes en gobernantes estadounidenses anteriores. Trump ha recibido al presidente israelí en un  acto de impresionante cinismo, a pesar de que la Corte Penal Internacional ha dictado una orden de arresto contra Netanyahu, quien, para agradecer al apoyo de Trump, como en una comedia bufa, le ha entregado una carta en la que lo propone para el Premio Nobel de la Paz. ¡Pobre Paz, en manos de un genocida y un mandatario histriónico, cómplice y sin escrúpulos!

Entretanto, los dirigentes europeos, salvo algunas excepciones, como la coalición de países, auspiciada por España, mantienen un culpable silencio, deshojando la margarita a ver si la devastación israelí en Gaza es o no es un genocidio.

¿Por qué de  esta  duda de algunos de los políticos europeos, cuando tienen en sus retinas los efectos dantescos de la tragedia? Es una salida falsa, para ocultar que someten la vida y la dignidad humana a los intereses económicos y geoestratégicos  de los estados y del poder, y hacen la vista gorda ante un ejemplo clásico del terrorismo de un estado, Israel, pues no solo es terrorismo el de Hamás.

En situaciones como esta, ante el riesgo de represalias, la población calla, aunque una minoría se la juega, y las autoridades religiosas miran también para otro lado. Sin embargo, una vez consumado el holocausto, igual que en Alemania, surgirá una terrible crisis de valores ante la injusticia manifiesta; provocará el desconcierto de las conciencias dormidas y el remordimiento de "las personas tiernas de corazón"(M. Luther King). En este  tiempo posterior al silencio culpable, se producirá una revisión muy dolorosa y desoladora, como ocurrió después de Auschwitz y otras horrorosas experiencias nazis. No solo murieron asesinados millones de personas, sino también las expectativas  éticas y morales de la filosofía, la teología, la política y la cultura. ¿Qué quedará después del holocausto gazatí y la destrucción de Palestina, tras el nuevo Auschwitz, provocado por descendientes de los que fueron asesinados en los campos de concentración alemanes?

No puedo terminar este escrito, desde mi tristeza, indignación e impotencia, sin que  dejen de resonar en mis oídos las palabras sentenciosas de Jesús de Nazaret a Pedro, en el huerto de Getsemaní: "Vuelve  a la espada a su sitio, pues quien usa la espada, perecerá también por la espada" ( Mateo 26:52). ¿Están aún a tiempo de que se cumpla esta inquietante afirmación de Jesús?

Paco González.

domingo, 16 de febrero de 2025

IGLESIA PERSEGUIDA EN BURKINA FASO: CON EL APOYO EXTERIOR, ESPERA SEGUIR EN LA LUCHA, Y NO SE RINDE.

 

 

    LA IGLESIA CATÓLICA ES PERSEGUIDA EN BURKINA FASO.

Ha caído en mis manos  el boletín "Ayuda a la Iglesia necesitada", dedicado a la Iglesia perseguida en Burkina Faso, país situado en África Occidental. El boletín  denuncia la violencia extrema en ese país: más del 40% del territorio está bajo el control de grupos armados yihadistas. Se calcula que unas tres mil personas han perdido la vida y dos millones están desplazadas de sus lugares  de origen. En esta situación tan dramática, la Iglesia es uno de los objetivos de los terroristas. Como muestra de la violencia denunciada, en 2019, hubo que lamentar un atentado a la parroquia de la localidad de Dablo, en el que perecieron el sacerdote Yampa Simeón   y cinco varones. Otras personas fueron secuestradas y algunas  quemadas. Finalmente, tras incendiar la iglesia, la banda de desalmados se dirigió al centro del pueblo, quemando y arrasando con violencia la localidad. El párroco, que por suerte para él, no estaba en la iglesia en el momento del asalto, recibió la noticia de lo ocurrido y tuvo que huir de la diócesis, porque los yihadistas estuvieron buscándolo para matarlo. ¿Hasta dónde puede llegar el odio religioso de las personas? Cuando la religión-sea la que sea- se convierte en arma arrojadiza es muy peligrosa y tremendamente dañina para el ser humano.

Para el autor del artículo, Burkina se encuentra en una "verdadera crisis humanitaria", en un contexto "apocalíptico". ¿Cuál es la respuesta de la Iglesia? Por supuesto, no tiene intención de esconderse y garantizar así su seguridad, sino acoger a las personas "más pobres y desvalidas" que acuden a ella, sin tener en cuenta las creencias de los asistidos.

Cuando se habla de "pobres y desvalidos" hay que tener en cuenta que muchas personas son obligadas a abandonar sus casas, incluso sus pueblos, quedándose  sin trabajo, comida, agua y dinero para adquirir los productos básicos que permitan  el sustento de las familias. Al carecer de medios de transporte, no se pueden llevar a los enfermos al hospital.

Una de las características más graves de los ataques yihadistas es que arrasan las tierras, se apoderan del ganado y arruinan a las familias. El boletín recoge el testimonio de una madre de ocho hijos, de Kadanga, que se ha quedado sin nada, pues ha perdido el ganado y no puede dedicarse al comercio como antes. Un padre de familia de la localidad de Pama se queja de que los terroristas arrasaron  una tierra de diez hectáreas que él trabajaba y le robaron el ganado. Califica su situación de desesperada; no hay alimentos ni suministros porque la ciudad está cercada, y la comunidad  padece una "precariedad alarmante".

En este caos social, económico y cívico en que se desenvuelve el país, como he dicho antes, la Iglesia no cede en su labor social y evangelizadora, fomentando valores de fraternidad, perdón y esperanza a personas que lo han perdido todo, las escuelas donde estudiaban, e incluso, a sus padres. Funciona una radio católica que difunde programas, dirigidos a favorecer la convivencia y la paz. Como en algunos lugares, hay personas que no saben leer y escribir, les viene muy bien escuchar la emisora, gracias a la palabra oral.

Otra preocupación de la Iglesia es que los jóvenes de las comunidades no caigan en manos de los violentos o se dejen llevar por sus principios.

Se complementan estas iniciativas con proyectos de ayuda humanitaria a personas y familias desplazadas; proyectos de educación y escolarización; de ayuda a catequistas y apoyo a sacerdotes, mediante medios que les permitan un mínimo de subsistencia.

Finalmente, los católicos y católicas hemos de reflexionar sobre la situación calamitosa en que se encuentran estas comunidades cristianas. Para ellos su última esperanza, ante un Gobierno impotente, que no hace nada. Su mensaje debería ser también un aldabonazo a las organizaciones laicas de derechos humanos y acogida de personas, que , entre sus denuncias y proyectos, no suelen tener en cuenta a las comunidades cristianas perseguidas o en gran precariedad; lo sé, porque soy socio de algunas de ellas.


domingo, 12 de enero de 2025

NETANYAHU, EL NUEVO HITLER.


Raquel lloraba desconsoladamente la muerte de sus hijos; hoy, Fátima  llora con la misma pena y desconsuelo, porque sus hijos ya no viven.

Leyendo y reflexionando  sobre el evangelio de los Reyes Magos, me surge la idea de que un nuevo Herodes, quizá más cruel, ha irrumpido en la historia: Netanyahu. Su maldad política le ha llevado a ser la causa de la muerte de más de 46.500 personas, miles de niños y niñas asesinados, más de cien mil desaparecidos, 1.057 profesionales médicos y de la salud palestinos muertos, 108.856 heridos, sin contar los desaparecidos, entre los que hay miles de niños y niñas de todas las edades. En este luctuoso balance hay que recordar que casi la totalidad de las estructuras sanitarias y educativas han sido destruidas y miles de gazatíes han perdido sus viviendas y propiedades.

 Herodes mandó matar a menores de dos años. Aún la crueldad del actual mandatario supera a la del su predecesor en la historia de Israel. Emula a Adolfo Hitler, el exterminador de judíos, pero también de gitanos, homosexuales, religiosos, comunistas y socialistas. El holocausto de judíos se puede comparar con el del pueblo palestino. El descendiente de víctimas se ha convertido en victimario.

 Sobre nuestras conciencias recae está pesada losa, y cada cual es responsable en la medida en que calla y justifica el genocidio propiciado por el despiadado ejército israelí, digno por su crueldad y sangre fría de un jefe y su gobierno dispuestos a hacer desaparecer al pueblo palestino. Otra mano culpable es la de Biden, el presidente católico de una potencia imperialista, EEUU, juez y verdugo en muchas zonas del planeta, que sigue enviando armas y aviones para que bombardeen la martirizada Gaza. 

Mientras, el resto del mundo permanece en silencio viendo como Belén, tan celebrada hoy por el nacimiento de un niño entrañable para millones de personas, ha sido destruida hasta sus  últimos cimientos, junto a otras poblaciones hermanas de un pueblo, el palestino, al que no se le ha hecho justicia. Raquel lloraba sin consuelo porque sus hijos estaban muertos; hoy, Fátima llora con la misma pena, el sufrimiento que corroe las entrañas de todas las madres de la historia de este mundo que lloran desconsoladamente porque sus hijos ya no viven.

jueves, 24 de octubre de 2024

CARTA A NUESTROS EUROPARLAMENTARIOS SOBRE EL CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO. PLAESTINA Y EL LÍBANO.

 

CARTA A NUESTROS PARLAMENTARIOS SOBRE EL CONFLICTO EN ORIENTE PROXIMO. GAZA Y EL LÍBANO.


Estimados europarlamentarios de los Comités de Asuntos Exteriores, Desarrollo y Justicia:
En estos momentos tan difíciles, Europa ha de convertirse en una fuerza de paz en Oriente Próximo, ante el absentismo político de EE.UU y la mayoría de los gobiernos.
El pueblo palestino no puede resistir más las agresiones del Estado de Israel y está a punto de desaparecer del mapa, principalmente en la franja de Gaza. Mediante crímenes de lesa humanidad, se está cometiendo un auténtico genocidio.

 Durante más de ochenta años, los palestinos-hombres y mujeres- han sido desposeídos de sus tierras, de sus derechos como personas y como pueblo. Todo pueblo tiene derecho a su soberanía, por lo que Israel está lesionando la de Palestina, ante el silencio culpable de autoridades concernidas y estados.
Pido al representante de la Eurocámara que pregunte a las comisarias: ¿Cómo piensan garantizar la paz y la seguridad para los pueblos de Palestina y Líbano en sus primeros cien días en el cargo? ¿Garantizará que la UE reconozca a Palestina como Estado para cumplir su compromiso con la solución de los dos Estados?

Me gustaría que un día no muy lejano mis hijos y nietos puedan contemplar desde Europa como Palestina, Israel, Líbano y Oriente Próximo en general constituyen un espacio geográfico presidido por la paz y la justicia, basadas en el mayor respeto a las personas y a la soberanía de los pueblos. No podemos seguir así, mientras nuestros hijos y nietos ven un día y otro también a madres con el rostro desencajado abrazando desesperadamente a  sus hijos  destrozados en los  brazos; niños deambulando entre las ruinas buscando a sus padres; personas desesperadas dando gritos de dolor y miles de cadáveres en filas tapados en espera de ser enterrados y el hambre, la sed, la enfermedad, el frio por estar a la intemperie y la ruina urbana de escuelas, hospitales, mezquitas y viviendas particulares

. ¿Quién puede creer en esta humanidad que trata como animales a sus adversarios? ¿Cómo pueden dormir tranquilos los responsables de las masacres, los políticos que pueden hacer algo y no lo hacen y los ejecutores de tantas muertes? Es una auténtica tragedia. Por todo esto que relaciono aquí como un inventario de muerte y destrucción, deploro que haya un alto el fuego inmediato, que se permita en la zona atacada la ayuda humanitaria y la posibilidad de reconstrucción de la Franja. Demando  el alto el fuego en el Líbano, martirizado también como Palestina por la intervención militar israelí.

Señores y señoras  europarlamentarios, les escribo con el corazón encogido y una sensación de impotencia para que ustedes se empleen a fondo en sus compromisos, pues todos y todas somos corresponsables de esta masacre, cada vez que callamos o no hacemos nada, aunque sea algo muy pequeño, para empujar a la Humanidad hacia la Paz. Muchas gracias por su atención y por lo que puedan hacer.
Francisco José González Álvarez
Cádiz.

lunes, 19 de agosto de 2024

BRUNO GARCÍA, ALCALDE CÁDIZ, NOS HA SUBIDO EL RECIBO DEL AGUA Y VA A VENDER EL "CAMPO DE LAS BALAS"

 

 SR. ALCALDE, ¿POR QUÉ  NOS HA SUBIDO EL RECIBO DEL AGUA  UN  VEINTICUATRO POR CIENTO?

 Hace unos meses hablaba con un conocido no residente en Cádiz sobre los catorce millones de euros que José María González "Kichi", el anterior alcalde de Cádiz, había dejado como remanente en las arcas del Ayuntamiento. Mi interlocutor hombre inteligente, atento a la noticia y liberal en lo económico, por más señas, me dijo que había cambiado positivamente de opinión sobre "Kichi". No sabía si había sido un buen o mal alcalde, pero que lo consideraba un político honrado, que no había tirado el dinero público; claro, como buen liberal, mi interlocutor  no es muy partidario de las inversiones públicas, ni de la subida de impuestos.

 Sin embargo, me sorprendió al enfatizar que el alcalde del PP no debería  gastar alegremente ese dinero "sobrante".

De inmediato le pregunté qué se debía hacer con el  dinero, y me respondió sin titubear que se debía emplear en bajar el coste del agua, la luz y la basura a los gaditanos y gaditanas.

¿Cómo?- le pregunté.

-Bajando las tasas por esos conceptos.

 ¡Qué contraste entre esta propuesta de mi conocido liberal económico y el comportamiento político de Bruno García, actual alcalde de Cádiz, que nos ha subido un 24% el recibo del agua!

 Por otra parte, Don Bruno García  tiene la intención de vender la parcela del "Campo de las Balas". ¿Hasta qué punto un alcalde puede enajenar  un terreno público por mucho respaldo que tenga de su partido en el Pleno municipal, sin una consulta a la ciudadanía gaditana? ¿Va a hacer la operación económica a espaldas de la plataforma de vecinos que se opone y de la mayor parte del movimiento vecinal?

 ¿Justifica la venta de ese terreno  un hotel en la ciudad de  Cádiz sin espacios suficientes  para construir viviendas y residencias de mayores y con un exceso de plazas hoteleras en el  espacio reducido de su  término municipal?

 Don Bruno, ha informado  usted a los medios que de  los 6,2 millones de la venta va a emplear cinco  en la rehabilitación de  Valcárcel. De este edificio habría que hablar largo y tendido de cómo se ha abandonado por la defensa "sacrosanta" del principio de propiedad, pero no es esta la ocasión. Mi pregunta, Sr. Alcalde, es: Si necesita dinero para tal rehabilitación, ¿por qué se ha subido usted el  sueldo desmesuradamente y, de paso, a los portavoces, del resto de grupos municipales, que, por cierto, nada han dicho al respecto, pues se han beneficiado de su "magnánima" concesión?

Suma y sigue: mantiene usted un litigio con un grupo de personas sin hogar que buscan techo donde cobijarse.

Nada dice  en sus comunicaciones a los medios sobre la necesidad de concertar plazas para residentes mayores, ni de la construcción, al menos, de una residencia pública que acoja a este colectivo, sobre todo a sus miembros más vulnerables económicamente, a fin de que no tengan  que desplazarse de Cádiz capital, su entorno  físico, familiar y social.

Ante esta lista de interpelaciones, mi pregunta es obligada: ¿Dónde ha quedado su sentido social del que tanto alardea, Don Bruno?

Francisco José González Álvarez


lunes, 8 de julio de 2024

¿DE VERDAD, SEÑOR ALCALDE DE CÁDIZ, QUE QUIERE UNA CIUDAD QUE DESPIDE A SUS MAYORES VULNERABLES Y HA CONVERTIDO SUS CALLES EN DORMITORIOS DE LAS PERSONAS SIN HOGAR?

 

 ¿ DE VERDAD SEÑOR ALCALDE...? CARTA ABIERTA A DON BRUNO GARCÍA.

     

      Sr. Don BRUNO García, alcalde de Cádiz.

      Me dirijo a usted mediante esta carta abierta, porque los asuntos  que le voy a plantear ya ha sido tratados y denunciados por los movimientos sociales, asociaciones que defienden los derechos de las personas vulnerables y particulares preocupados  por los problemas de los gaditanos y las gaditanas.

    Hace unos meses tuve la ocasión de estar presente en la entrevista que usted concedió  al movimiento sociopolítico Justicia Social, a la que fui amablemente invitado por esta organización.

   En esa reunión usted manifestó con resolución su compromiso social con la ciudadanía,  nos expuso algunos de sus proyectos para la ciudad e  hizo hincapié en la rehabilitación muy necesaria del albergue que acoge a las personas sin hogar; pero no estuvo nada claro en el espinoso asunto del déficit de residencias públicas para mayores en Cádiz capital. Un estudio local elevaba esta necesidad a más  de seis residencias de acuerdo con la población mayor de nuestra ciudad. Le hicimos ver la sangrante situación de tantas personas de la tercera edad que, por carecer  de medios económicos, han de abandonar su ciudad, a su familia y amigos al ser trasladadas a alojamientos de la provincia, en numerosas ocasiones, situados en localidades alejadas de la capital, con el consiguiente trastorno de sus familiares y allegados, que, por sus  modestas economías o por edad avanzada, tienen serias dificultades para visitar y atender a sus seres queridos, y cuando, finalmente, se deciden a viajar gastan lo que no tienen en transporte.

 Las circunstancias que relaciono aquí las conoce usted bien, señor alcalde, ya que su compañera de partido y exalcaldesa, Teófila Martínez, las denunció repetidas veces a la Junta de Andalucía, gobernada, entonces, por el PSOE, sin que los responsables políticos del momento hicieran caso alguno. Finalmente, la gestión de la residencia "Micaela Aramburu, que costó a las arcas municipales entre ocho y nueve millones de euros, se privatizó .La Junta no concedió las noventa plazas que le solicitaban, y ni por asomo pensó en construir al menos una residencia en Cádiz. Teófila Martínez habilitó  un número ridículo de ocho plazas, a todas vistas insuficiente, para  alojar, por la vía  de urgencia y provisionalmente, a mayores en situación precariedad física y económica, hasta que fuesen instalados en localidades de la provincia. Creo que, desde el PP local de la época, el especial perfil político de Teófila Martínez y que su partido gobernaba en España, se podía haber solicitado la ayuda  económica necesaria para evitar la privatización de la "Micaela Aramburu".

   En la  reunión con usted,  apenas  trató la posibilidad de que se construyera una residencia pública de mayores en los terrenos cedidos por la congregación de San Vicente de Paúl  al Ayuntamiento presidido por Martínez, a cambio de algunas concesiones a la entidad religiosa.

Junto a otras observaciones de mis compañeros de mesa, le planteé; Sr. Alcalde, la urgencia de  atender estas necesidades que tienen los mayores de la ciudad que gobierna. Sobre todo, las del alojamiento de los más vulnerables, y que son ahora, como en tiempos de Teófila Martínez, la construcción, al menos, de una residencia pública y la concertación de noventa plazas a fin de paliar provisionalmente la escasez de plazas públicas. Le referí que debía aprovechar que su partido gobierna en la Junta para reclamar su actuación en este asunto.

 Recuerde que  declaró ser una persona de inquietudes sociales, e, incluso, nos llegó afirmar, dándome la razón, que el problema era verdaderamente importante.

Ha pasado el tiempo, usted sigue informando a los medios sobre los distintos planes que tiene programados. pero de la construcción de una residencia pública de mayores  y del concierto de las noventa plazas absolutamente nada. ¿Tanto cuesta gastar el dinero en inversión social y no tanto en otros menesteres?

Sabrá que la coherencia entre lo que se dice y lo que hace es una actitud que escasea entre los políticos; y las inquietudes sociales de las que nos habló no las está demostrando, al menos, en el caso de las personas mayores, aunque también en la forma tan astuta que tuvo de desalojar, a las cuatro de la madrugada, a las personas sin hogar que se instalaron en las puertas del Ayuntamiento, con el pretexto de realizar la limpieza del lugar.

Creo que la coherencia también le obliga desde el punto de vista de las exigencias del Evangelio, pues es un político que hace manifestación pública de su catolicismo asistiendo como alcalde a actos religiosos y procesiones. El mensaje evangélico pone más el énfasis en los hechos que en las palabras, porque aquellos sin son buenos dan vida a las personas, y, como dice el refrán: "Las palabras se las lleva el viento".

Por tanto, le pido que se deje llevar por sus preocupaciones sociales y haga todo lo posible por responder a las necesidades de nuestros mayores, y de paso dé también solución a los graves problemas que afectan a las personas que duermen en la calle.

 Sé que todo lo que le pido no es fácil de resolver, sin embargo, he aquí una pregunta obligada: ¿De qué nos vale tener una ciudad con una excesiva carga hotelera y bellamente iluminada en las fiestas, si las personas mayores en situación precaria y vulnerable son obligadas a marcharse de Cádiz como apestadas, y nuestras calles son dormitorios de quienes no tienen un lugar confortable donde reclinar sus cabezas? Piénselo, Sr. Alcalde.

Atentamente,

Francisco González Álvarez.


viernes, 1 de diciembre de 2023

EN UN MUNDO VIOLENTO, SI QUEREMOS LA PAZ, NO HAGAMOS LA GUERRA

    


     

EN UN MUNDO VIOLENTO, SI QUEREMOS LA PAZ, NO HAGAMOS LA GUERRA.

Asistimos de cerca o de lejos a una violencia que no debería ser considerada necesaria, pero que se articula desde el afán de poder de los dirigentes y el silencio culpable o responsable de la ciudadanía, bien porque está de acuerdo con las tesis de sus gobernantes y colabora sumisamente con el poder, o bien porque calla impotente ante las durísimas agresiones de quienes detentan el poder y dominan los conflictos entre naciones cercanas. Un sector importante de la población mantiene una actitud indiferente ante los conflictos, como si las heridas de la violencia no llegarán a afectarle nunca, y otra, más aguerrida, responde a la violencia institucional del Estado o del Gobierno también con violencia.  De todas formas, ¿cuántos ciudadanos y ciudadanas de los países invasores se atreven   a protestar por las acciones perpetradas por sus gobiernos en otros estados?

Por la enorme diferencia   de fuerza militar y represiva entre los contendientes, la experiencia deriva por la parte más débil en actos terroristas contra las poblaciones. Ante la losa de la dominación, este comportamiento de reacción es la causa principal de los conflictos internos o vecinales, que suelen terminar con numerosas pérdidas por ambas partes, pero, sobre todo, en el bando que se subleva al poder injusto y criminal. No podemos obviar aquí los daños colaterales que causan los distintos tipos de enfrentamientos, que se materializan en víctimas inocentes, destrucción de hospitales, escuelas y viviendas particulares. Ciudades y comunidades enteras quedan totalmente arrasadas

También se producen conflictos armados entre etnias, religiones y grupos políticos de un mismo país. La marginación, la falta de libertad religiosa, el enfrentamiento entre confesiones religiosas y los golpes de Estado son causas y motivos de peso de rencillas interminables, golpes de mano terroristas, asesinatos y genocidios entre distintas comunidades.

Hemos hecho mención anteriormente a incidentes muy serios como las invasiones de países por otros, vulnerando el derecho internacional soberano de los pueblos justificadas por motivos fútiles de naturaleza ideológica, por una pretendida necesidad de defensa de la integridad territorial y seguridad del país invasor, sin que tales recelos tengan fundamento en la mayoría de los casos. Los oscuros intereses de los jefes de Estado y de Gobierno, con la única intención de perpetuarse en el poder, mantener sus privilegios económicos o dominar geoestratégicamente determinadas zonas del mundo, conforman la vida política, económica y social de grandes áreas geográficas, a la vez que desestabilizan otras más estables.

Todos estos conflictos-guerras, actos terroristas, atentados, agresiones  entre países- impiden el desarrollo normal y progresivo de la Humanidad. La parte primitiva del cerebro humano, el sistema límbico, denominado también “cerebro reptil”, donde funcionan los instintos básicos de búsqueda de comida, deseo sexual, dominación e impulsos de agresión y huida, pone en marcha mecanismos de depredación, venganza y exterminio, a la vez que la conciencia, rectora de los actos morales, queda solapada o adormecida; lo que hace imposible en muchos casos el diálogo y la voluntad de paz en distintas partes del mundo.

Contrastan estas situaciones plenas de agresividad y violencia con todas las teorías sobre la paz de la filosofía social y política, los mensajes y exhortaciones de algunas religiones y las justificaciones y argumentos en favor de la paz en muchos contenidos de las ciencias sociales- sociología, psicología e incluso en la naturaleza profunda de justicia económica de las economías del bien común y de comunión. Pero, a veces, hay un abismo entre las teorías que el hombre crea, sabe o aprende y los compulsivos impulsos de quienes tienen en su mano la posibilidad de aminorar los conflictos, conseguir acuerdos de paz, restituir lo incautado y construir lo destruido; en definitiva, cerrar heridas, aplicando tratamientos balsámicos y eficaces que conduzcan a la paz duradera.

¡Qué lejos queda la aspiración del filósofo Enmanuel Kant, en su opúsculo “Sobre la paz perpetua”, escrito en 1795, hace ahora 228 años! Aunque es cierto que Kant admite ante un peligro o amenaza grave la licitud de la guerra preventiva debido al estado de naturaleza del ser humano, con manifestaciones de primera agresión y amenaza, que hacen lícita la preparación de la defensa ante las conquistas territoriales del Estado invasor, se opone, sin embargo, a que la guerra tenga como finalidad el exterminio, dominación y castigo del adversario.

Para Kant, la solución a la guerra y la consecución de la paz reside en la superación del estado animal agresivo y violento del ser humano, mediante un proceso de asociación de los Estados, que vaya acercando a la Humanidad a esa utopía, posiblemente inalcanzable en su totalidad, que es la paz perpetua.

Han pasado 228 años desde que Kant escribió su opúsculo y ha habido tiempo, para eliminar las agresiones a la soberanía de los pueblos, a las comunidades y a las personas, cuya dignidad es incuestionable. Es más, en este periodo de tiempo, se han podido buscar medios económicos, sociales, de conocimientos políticos, filosóficos y de la teología liberadora para evitar la guerra preventiva.

¡Pero ya vemos cómo  distintas partes de nuestro mundo son auténticos infiernos, que contemplamos, no sin dolor, pasivos y expectantes, los que, por ahora, sufrimos menos sus efectos!

 

 

 

 

miércoles, 23 de agosto de 2023

¿QUEREMOS IR EN EL TRAMO FINAL DE NUESTRAS VIDAS A UNA RESIDENCIA DE MAYORES, FUERA DE CÁDIZ CAPITAL, Y ALEJADOS DE NUESTRO ENTORNO FAMILIAR?

 

¿QUEREMOS IR EN EL TRAMO FINAL DE NUESTRAS VIDAS A UNA RESIDENCIA DE MAYORES, FUERA DE CÁDIZ CAPITAL, Y ALEJADOS DE NUESTRO ENTORNO FAMILIAR?

Por supuesto que esta pregunta es pertinente para personas que viven en la ciudad de Cádiz y que les preocupa dónde van a terminar sus días. Además de esta aclaración, para nadie es un secreto la necesidad apremiante de plazas públicas en residencias de mayores de nuestra ciudad.


De acuerdo con los datos presentados por el portavoz de “Justicia Social”, Lorenzo Jiménez, en el Pleno municipal de 27 de julio, en el año 2022 la población toral de Cádiz capital era de 113.000 habitantes, de los cuales más de 28.380 superaban los 65 años, lo que suponía el 25,1% de la población, un alto porcentaje de personas mayores. la OMS (Organización Mundial de la Salud) determina la necesidad de que en cada ciudad haya plazas suficientes para atender al 5% de personas mayores, por lo que teniendo en cuenta la población citada de 28.380 personas de la tercera edad, se necesitarían en Cádiz 1419 plazas. Si comparamos las que hay disponibles: 634 plazas cubiertas, de las cuales 535 son privadas y solo 99 públicas, podemos considerar que el déficit es manifiesto y elevado.


Por otro lado, y siguiendo con los cálculos expuestos al alcalde y corporación municipal, si se tiene en cuenta que una residencia como la “Micaela Aramburu” dispone de 120 plazas, se necesitarían en Cádiz 6’5 residencias de este tipo.


 Estos datos responden a la realidad frustrante de muchas personas mayores que se ven obligadas a ser atendidas en una residencia, porque están enfermas, viven solas, precariamente o en la pobreza. Al no disponer la ciudad de suficientes plazas públicas, la Junta de Andalucía, antes con el PSOE y ahora con el PP, envía a estas personas a pueblos y ciudades de la provincia, algunos tan alejados de la capital como Olvera, Villamartín o Algodonales, con las consiguientes dificultades de sus familias, muchas de ellas modestas, para visitarlas periódicamente. La situación se agrava cuando los mayores trasladados a residencias de esas y otras poblaciones enferman y son enviados para su atención médica a hospitales como los de Ronda o Villamartín.


 Por tanto, Se priva además a nuestros mayores de vivir en la ciudad que nacieron o residieron muchos años; de recibir visitas frecuentes de familiares, vecinos y amistades.


Por otra parte, y para añadir más datos que resultan escandalosos: en la “Micaela Aramburu” solo hay 10 plazas concertadas  por el Ayuntamiento de Cádiz, mientras que las ciento diez restantes están ocupadas por personas pudientes que pagan altas mensualidades por una habitación de ocupación  simple o doble; una residencia cuya construcción costó más de ocho millones  de euros al ayuntamiento gaditano, es decir, un centro de mayores pagado con fondos públicos se entregó a una empresa privada para que lo negociara y administrara.


De las personas preocupadas por este problema es conocida la tensión entre el PP local de aquel entonces, presidido por Teófila Martínez y la Junta de Andalucía, cogobernada por el PSOE, en el asunto del concierto de las noventa plazas de la Residencia “Micaela Aramburu” y la construcción de una residencia en una parcela del llamado “Huerto del Cura”, en la barriada de la Paz” Era una época de recortes, entre otros, del Gobierno de Mariano Rajoy a la ley de Dependencia, con la que se podía haber financiado hasta el 70% o más de las plazas concertadas que se solicitaban. La Junta alegaba tales recortes para no concertar, aunque si pagó deudas sociales en otras provincias. El capítulo final fue y ha sido más de lo mismo durante los gobiernos de “Por Cádiz si se puede” y “Adelante Cádiz”. El balance, después de dieciséis años es nulo, pues no se han concertado plazas para mayores y la parcela del Huerto del Cura” permanece como un solar más de la ciudad sin utilización alguna.

 ¿Es mucho pedir, para bien de nuestras personas mayores, que se concierten plazas suficientes y que se construya una residencia pública y de gestión directa en Cádiz, aunque no se llegue por ahora al 5% que determina la Organización Mundial de la Salud como mínimo suficiente de atención a mayores en residencias?


  El nuevo alcalde, Bruno García, ha presentado a los medios con prontitud su primer plan de acción de gobierno, pero no he podido leer que se haya referido al concierto de plazas y que se construya una residencia pública de personas mayores en la ciudad, ni siquiera como declaración de intenciones. Por lo que pienso que el problema de la acogida de mayores en nuestra ciudad no va a estar en el apartado de urgencias del alcalde.


Ante esta falta de plazas concertadas para residentes de la tercera edad y de residencias públicas en Cádiz, y a la vista de que el alcalde de la ciudad ni siquiera se ha pronunciado sobre este grave problema, que necesita soluciones urgentes, creo que es pertinente la pregunta que hacía al principio, dirigida a la ciudadanía de esta ciudad: ¿QUEREMOS IR EN EL TRAMO FINAL DE NUESTRAS VIDAS A UNA RESIDENCIA DE MAYORES, FUERA DE CÁDIZ CAPITAL,Y ALEJADOS DE NUESTRO ENTORNO FAMILIAR? Y añadiría: JOVEN, ¿TE RESIGNARÍAS A QUE TUS PADRES Y ABUELOS TUVIERAN QUE PASAR LOS ÚLTIMOS DÍAS DE SUS VIDAS DISTANCIADOS DE SU FAMILIA?

 

 

Paco González Álvarez.